Carlos Alcaraz afronta hoy una 'terapia de choque' ante Jannik Sinner para sanar su profunda herida en Roland Garros

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Carlos Alcaraz afronta hoy una 'terapia de choque' ante Jannik Sinner para sanar su profunda herida en Roland Garros

364 días han pasado del partido que cambió para siempre la carrera de Carlos Alcaraz. En Roland Garros, ante Novak Djokovic, el murciano afrontaba ‘extramotivado’ un partido contra el más grande de todos los tiempos por el billete a la gran final, pero la tensión le petrificó, literalmente, y abrió una herida que tratará de cerrar este viernes ante el nuevo y flamante N.º1 del mundo, Jannik Sinner.

Parecía imparable y se sentía imparable. Alcaraz, ya con un Grand Slam en sus vitrinas (US Open 2022) y tras una victoria de mérito ante Nole en Madrid, llegaba a Roland Garros 2023 convencido de imponerse en un cara a cara con sabor a fin de la era Big Three. «No voy a dejar de pensar en el partido de Djokovic. Yo jugaría ya mañana. Tengo muchas ganas de jugar. Para ganar tienes que medirte a los mejores y Novak es uno de ellos», declaraba entonces ‘Carlitos’ en una muestra de ambición que terminó por devorarle: 6-3 / 5-7 / 6-1/ 6-1 fue el marcador del partido ante el serbio y sus calambres. Golpe directo al mentón, grieta inmensa en su confianza.

Ahora, un año después, Alcaraz se somete a una sesión de terapia de choque. Atrás queda lo que vino después de aquel partido: la revancha en la final de Wimbledon, el mal tramo final de año, la debacle en la Davis, las dos derrotas en Cincinnati y las ATP Finals ante Djokovic. Por delante tiene, de nuevo, un partido de los que dibujan un camino de futuro.

Jannik Sinner, coetáneo en su era ‘next gen’, amigo íntimo, eterno rival definido desde el primer cara a cara y ahora nuevo número uno mundial, asume el papel del lesionado Nole en el teatro de París. Enfrentamiento de novela, el noveno entre ambos, para definir al favorito a hacerse con el título.

«Desde que se conoció el cuadro este era el partido que todo el mundo quería ver…», asumió Alcaraz en la rueda de prensa posterior a su victoria ante Stefanos Tsitsipas antes de lanzar un mensaje a su oponente: «… y yo también».

La manera de enfrentar el partido no ha cambiado en un año, el discurso de Alcaraz es el mismo, con palabras muy parecidas a las dedicadas hace un año a Djokovic en la previa de las semifinales de 2023. «Tengo muchas ganas de enfrentarme a él [a Sinner], va a ser una gran batalla y me encantaría tener ese cara a cara ganado», apuntó sobre ese historial de ocho partidos igualado en cuatro victorias para cada uno.

La última fue para Carlos, en Indian Wells este año. No es, en cualquier caso, indicativo de nada, pues cada batalla se presenta como una nueva realidad para dos hombres condenados a chocar hasta el fin de su ciclo. Ahora el líder del ránking es Sinner y Alcaraz es consciente de quién es el favorito sobre la Philippe Chatrier.

«Ha ganado mucho regularidad este año, siempre muestra un nivel muy alto en pista. No hace nada mal, tiene un golpeo de pelota increíble, te lleva al límite constantemente y es muy difícil quitarle la iniciativa. Me encanta el desafío de medirme a él porque hace que cada día me levante con ganas de ser mejor jugador», dibujó en su análisis sobre el transalpino el propio Alcaraz.

Encontrar la grieta en el tenis perfecto del italiano es el reto después de un partido rodado ante Tsitsipas. El griego no le exigió pensar, su tenis plano y su falta de creatividad le permitió ganar sin apenas variar el plan de juego que ante él aplica siempre. Sinner no es así, por eso está donde está —ocho puestos por delante del ateniense— y le exigirá buscar soluciones a problemas de manera instantánea.

Parece una final anticipada, al menos tras una ojeada rápida a los hipotéticos rivales de la final: Alexander Zverev o Casper Ruud. El cuadro engaña a los que no manejan el historial, pues el alemán —claro favorito de la otra semifinal— es un hueso duro de roer tanto para Sinner (1-4) como para Alcaraz (4-5). Eso será, en cualquier caso, preocupación del brillante tenista capaz de llegar con vida al domingo. Si es Alcaraz, seguro lo hará reforzado tras una sesión de terapia de choque superada un año después de la herida. La Chatrier será testigo, la tierra de París decidirá.

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