El BCE inicia la retirada «progresiva» de estímulos pero mantiene los tipos ante el aumento de los precios

El BCE inicia la retirada «progresiva» de estímulos pero mantiene los tipos ante el aumento de los precios

El Banco Central Europeo (BCE) ha optado por la «flexibilidad» y la «progresividad» para iniciar la normalización de su política monetaria en un escenario marcado por la desaceleración en la recuperación de la zona euro y el aumento inesperado de la inflación. La entidad ha confirmado lo que el mercado ya venía descontando y es que no se sumará a otros grandes reguladores centrales, como la Reserva Federal de EEUU (Fed) o el Banco de Inglaterra, en la subida de los tipos de interés, sin embargo, emprenderá el reajuste de los principales programas de compra de deuda de los países miembro.

El banco presidido por Christine Lagarde ha elegido esta fórmula para intentar el equilibrio entre el aumento de los precios y el frenazo de la economía de la región, sus dos principales focos de atención y tensión en estos meses. «Por un lado, vemos que la inflación se mueve hacia nuestro objetivo [del 2%], pero por otro lado vemos la incertidumbre generada por ómicron, los precios de la energía y las presiones en las cadenas de suministros […] Hemos decidido reducir gradualmente los programas de compra para hacer frente a esta situación», ha explicado la dirigente francesa.

De esta foma, el BCE pondrá fin al programa de compra de emergencias contra la pandemia (PEPP) en marzo de 2022, pero durante los seis meses siguientes elevará las compras al amparo de su programa estándar de compra de activos (APP). En concreto, el ritmo de compra neta mensual hasta los 40.000 millones de euros en el segundo trimestre y hasta los 30.000 millones mensuales en el tercer trimestre. A partir de octubre de 2022, el Consejo de Gobierno mantendrá las compras netas de activos en el marco del APP a un ritmo mensual de 20.000 millones de euros «durante el tiempo que sea necesario», tal y como recoge el comunicado emitido al término del encuentro. Asimismo, el Consejo de Gobierno «espera que las compras netas terminen poco antes de que comience a subir los tipos de interés clave del BCE».

Respecto a los precios, el BCE mantiene que el repunte es algo transitorio, pero admite su preocupación ante un aumento cada vez mayor. «Estará por encima del 2% la mayor parte de 2022» y sólo después comenzará a bajar, según el análisis de la entidad. En este marco, el banco ha revisado al alza sus previsiones para este año y para el siguiente, de manera que vaticina una inflación del 2,6% para 2021 (frente al 2,2% que pronosticó en septiembre) y del 3,2% para 2022, casi el doble del 1,7% que estableció en septiembre. Según su proyección, habrá que esperar a 2023 y 2024 para que vuelva a bajar de su objetivo y se sitúe en el 1,8%.

Respecto a la recuperación, la dirigente francesa tampoco ha ocultado su preocupación por la desaceleración del último trimestre, que no impedirá terminar el año con un avance del 5,1% (frente a la previsión anterior del 5%), pero reduce el pronóstico de 2022 hasta el 4,2% (frente al 4,6% previsto en septiembre).

«El Consejo de Gobierno juzga que los avances en la recuperación económica y hacia su meta de inflación a medio plazo permiten reducir paso a paso el ritmo de sus compras de activos durante los próximos trimestres. Pero aún se necesita una acomodación monetaria para que la inflación se estabilice en la meta de inflación del 2%», apunta la entidad, de ahí que «ante la incertidumbre actual», el BCE apueste por «mantener la flexibilidad» en sus actuaciones.

La «flexibilidad» a la que Lagarde ha aludido en varias ocasiones no es más que el término escogido en esta ocasión para deslizar que acelerarán o retrasarán la retirada de estímulos y la normalización monetaria según la evolución del panorama económico. «Ajustaremos nuestras herramientas en cualquier dirección en función de lo que nos digan los datos», ha especificado.

Y eso también alcanza a los tipos de interés. Por el momento no se espera ningún cambio hasta, al menos, 2023, de manera que se mantienen en el 0% los de referencia para las operaciones de financiación; en el -0,50% la tasa de facilidad de depósito, y en el 0,25% la de facilidad de préstamo.

En cuanto al PEPP, las reinversiones de los vencimientos se pueden ajustar de manera flexible a lo largo del tiempo, las clases de activos y las jurisdicciones en cualquier momento, e incluso podrían reanudarse las compras netas «si fuera necesario, para contrarrestar los choques negativos relacionados con la pandemia».

Poco antes del comunicado del BCE, el Comité de Política Monetaria del Banco de Inglaterra anunciaba su decisión de elevar en 15 puntos básicos el tipo de interés de referencia para sus operaciones, que pasará a situarse en el 0,25%. La institución, sin embargo, ha mantenido sin cambios el volumen de sus programas de compra en 895.000 millones de libras (1,05 billones de euros).

La decisión de acometer la subida de los tipos de interés desde el mínimo histórico del 0,1% hasta el 0,25% fue adoptada por una mayoría de 8 votos contra 1, ya que Silvana Tenreyro votó en contra de la subida al preferir mantener la tasa en el 0,1%, mientras que los nueve miembros del Comité apoyaron continuar con el mismo volumen de compras.

En su análisis, el Banco de Inglaterra toma nota de la aparición de la variante ómicron, señalando que parece ser mucho más transmisible que anteriores, lo que plantea nuevos riesgos para la salud pública y provocó una caída de los precios globales de los activos de riesgo, aunque posteriormente se hayan recuperado en gran medida.

En cuanto a la inflación, que en noviembre alcanzó el 5,1%, su nivel más alto desde septiembre de 2011, el banco central espera que se mantenga alrededor del 5% durante la mayor parte del período invernal y alcance un máximo de alrededor del 6% en abril de 2022, aunque mantiene la confianza en que la inflación retroceda en la segunda mitad del próximo año.