España asume un recorte del 8% en la pesca de merluza y una reducción del 6% en los días de pesca de arrastre

España asume un recorte del 8% en la pesca de merluza y una reducción del 6% en los días de pesca de arrastre

Un recorte del 8% en las capturas de merluza sur (por debajo del golfo de Vizcaya), una caída del 16% en el jurel y del 5% en el lenguado, un límite máximo de captura de gamba roja, más medidas para la pesca con palangre, una reducción del 6% en los días de pesca de arrastre y un rechazo frontal al reglamento del Mediterráneo, que sin embargo se aplicará al no haber logrado España apoyos suficientes para impedirlo. Es el balance más agrio que dulce de dos días enteros de negociaciones en Bruselas que se han cerrado este martes por la mañana con un acuerdo sobre las cuotas pesqueras para 2022, un duro golpe para la pesca española, en palabras del secretario general de la patronal, Cepesca, y un «resultado globalmente bueno», para el ministro Luis Planas, que ha capitaneado la pelea.

Era ésta una negociación difícil y extraña, muy pendiente de lo que ocurra en la negociación con Reino Unido que se está haciendo de forma bilateral y con enormes problemas, dejando en el aire a un número importante de especies. Todo lo que afecta a esa parte se prorrogara provisionalmente durante tres meses, hasta que haya entendimiento. El punto de partida era el documento elaborado por los servicios técnicos de la Comisión, que proponía recortes en casi todo lo importante para nuestro país. La lucha no era para revertir todo, pues era imposible, sino limitar en la medida de lo posible los daños para el sector. Según Planas, se ha logrado de manera satisfactoria en el Atlántico, donde 1.200 barcos podrán mantener la actividad gracias a los intercambios previstos con Portugal o Francia, pero no en el Mediterráneo. «Hemos defendido con firmeza y espíritu constructivo nuestras posiciones» ,ha dicho esta mañana al terminar el Consejo.

España, en un gesto poco frecuente, ha votado en contra del acuerdo, pero al no ser indispensable la unanimidad no ha podido vetarlo. «En el Mediterráneo hemos planteado pausar el ritmo de reducción de días de trabajo de la propuesta inicial compensando en medidas técnicas, como la dimensión de las mallas, pero no se ha conseguido compensar una cosa con la otra. Hemos apoyado unánimemente el primer reglamento, el Atlántico, pero no el segundo. Globalmente es un buen resultado. Bruselas es negociación permanente. No nos gusta pero lo acataremos. Somos un país serio que cumplimos los compromisos, pero hemos enviado una señal fuerte», ha explicado el ministro tras una noche en vela.

España llegaba a la mesa sabiendo que muchas de sus prioridades iban a verse en peligro. En el Mediterráneo, el objetivo era el mantenimiento de días de pesca de arrastre, que la Comisión quería reducir en un 7,5%. Igualmente, la propuesta de los técnicos europeos contemplaba una veda para la gamba roja y la eliminación de la pesca de anzuelo. Los días de arrastre, al final, sufren un corte del 6%, que suman al 25% acumulado ya los últimos tres cursos y que golpea directamente a la economía de los 600 barcos de la modalidad (dos tercios del total de embarcaciones del Mediterráneo). Según la Confederación Española de Pesca (Cepesca), los 17.000 empleos directos e indirectos no se pueden mantener con esos cambios.

En el Atlántico la gran obsesión era la merluza sur, para que la Comisión partía proponiendo un descenso del 18,5%, que sólo ha podido ser limitado al 8%. España ha intentado durante meses que se mantuvieran las cuotas porque hay una discrepancia sobre los stocks biológicos. Los científicos usan modelos para calcular las dinámicas de la población en los caladeros y en el caso de la merluza se ha comprobado que los modelos usados no reflejaban fielmente lo que estaba ocurriendo. Los organismos responsables proponían calcular un nuevo ‘benchmark’ para ver qué modelo es el más fiable, pero eso implicaba esperar a primavera y que Bruselas hiciera números realistas en octubre, y España se negaba a esperar hasta entonces con un recorte de casi el 20%. El resultado es agridulce, malo para las aspiraciones pero no tanto como se temía en el peor escenario.

Los abadejos se mantendrán como hasta ahora, en vez de la reducción del 10 al 20% que se planteaba. El lenguado del caladero nacional, para el que se pedía un 20%, caerá un 5%. El jurel sur, ha dicho el ministro, pasa del -26,5% a un -16%.

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