Patronales y sindicatos convocan a sus cúpulas para aprobar mañana un ‘pacto de Nochebuena’ en la reforma laboral

Patronales y sindicatos convocan a sus cúpulas para aprobar mañana un ‘pacto de Nochebuena’ en la reforma laboral

CCOO, UGT y CEOE y Cepyme, los agentes sociales que negocian con el Gobierno la reforma laboral han convocado para mañana a primera hora de la mañana sus máximos órganos ejecutivos de cara a refrendar o rechazar lo que sería el primer preacuerdo sobre el texto que llevan negociando 9 meses y que debe estar vigente para el próximo 1 de enero. Las organizaciones se reúnen esta tarde con los ministerios de Trabajo, Economía y Seguridad Social en una cita en la que el Gobierno pretende arrancar una validación de sus propuestas que permita tramitar la reforma y aprobarla el próximo 28 de diciembre en Consejo de Ministros.

Por primera vez en todo el largo proceso de la reforma laboral, los negociadores cerrarán esta noche un preacuerdo que las organizaciones someterán mañana a votación. Si dan su visto bueno, el Gobierno procederá a redactar el Real Decreto definitivo de la reforma laboral, según confirmaron esta tarde todas las partes implicadas a este diario.

El compromiso del Gobierno con Bruselas para la recepción de 70.000 millones de euros en ayudas europeas pasa por tener aprobada la reforma laboral para el próximo 1 de enero. El del próximo martes 28 de diciembre sería el penúltimo Consejo de Ministros ordinario y quedaría una última oportunidad el 31 de diciembre para llegar al plazo.

Nueve meses después de iniciarse, el acuerdo podría producirse en plenas vacaciones de Navidad, entre la celebración de Nochebuena y fin de año. En principio la negociación que comenzó en marzo debía haber concluido el pasado 15 de noviembre para dar espacio a una tramitación más sosegada. Pero las diferencias en el seno del Gobierno en torno a si el planteamiento del nuevo marco laboral debía ser una derogación -tal y como Podemos incluyó en su programa electoral- o una actualización, dieron al traste con la agenda.

La vicepresidenta Nadia Calviño irrumpió en las negociaciones haciéndose sitio en la mesa que dirigía Yolanda Díaz, vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo. Desde ese momento la propuesta del Gobierno se reformuló y, desde la segunda semana de diciembre y ante la amenaza de que las conversaciones desbordaran el plazo y forzaran al Gobierno a aprobar un texto que no fuera respaldado por todas las partes, las negociaciones han sido diarias y maratonianas. Los avances han sido más que notables en la temporalidad de los contratos, uno de los caballos de batalla de la negociación frente a los empresarios. Sin embargo, siguen abiertas otras cuestiones como la nueva regulación de los convenios en las empresas subcontratadas, según informan fuentes al tanto de las negociaciones.

En el seno del Gobierno y en el conjunto de la negociación, la dificultad se centra en vender como un acuerdo «sin vencedores ni vencidos» enun marco que quedará lejos de la prometida derogación de la reforma laboral a los sindicatos. Al margen de as organizaciones ganarán el peso perdido en la negociación colectiva en la reforma de 2012.

UGT ha llamado a consultas mañana a su cúpula ejecutiva en el Consejo Confederal de la organización, mientras que CCOO ha hecho lo propio con su Comité Confederal a primera hora de la mañana. Ambas organizaciones trasladarán a los miembros de estas mesas el resultado de las negociaciones que se llevan a cabo esta tarde, según han confirmado fuentes sindicales. «El Gobierno está presionando mucho para que haya un preacuerdo de cara al próximo martes y nosotros lo vamos a analizar pero estas negociaciones siempre se apuran hasta el último minuto», advierten las mismas fuentes como vía para sacudirse la presión para un acuerdo.

En el lado de la patronal CEOE y Cepyme se reunirán con carácter extraordinario también a primera hora de la mañana. Las organizaciones empresariales y todas las agrupaciones sectoriales que las integran han seguido muy de cerca las conversaciones ya que las reformas que se plantean afectan de manera desigual a los negocios en función de las actividades que realicen o el tamaño de las empresas.

La presión con que Díaz y los sindicatos arrancaron las negociaciones y la falta de respuesta por parte del resto del Gobierno llevaron a Antonio Garamendi, presidente de CEOE, a establecer contacto directo con Bruselas para advertir sobre la deriva que tomaban las negociaciones. Al tiempo, dejaba claro que no firmaría una reforma que fuera contraria a los intereses de los empresarios por el hecho de que el Ejecutivo cumpliera sus compromisos. En la última semana, la posición de la patronal se ha ido aproximando al acuerdo, si bien fuentes al tanto de las negociaciones señalan que aunque el acuerdo está muy cerca, no es aún una realidad. Una idea que replican en el lado sindical. La palabra la tendrán mañana las organizaciones a primera hora.