Subasta de viviendas y pujas de aeródromos, una fórmula en auge para comprar inmuebles con descuentos

Subasta de viviendas y pujas de aeródromos, una fórmula en auge para comprar inmuebles con descuentos

Vivienda

Aumento de la demanda

Aumentan las operaciones de este tipo. Los compradores han encontrado en ellas una vía para localizar inmuebles con descuentos de hasta el 60%

Edificio de viviendas subastado en Motril, en una imagen cedida por Escrapalia.

MARÍA HERNÁNDEZ

Madrid

Actualizado Lunes, 20 diciembre 2021 – 01:35

Faltan 30 días, 22 horas, 28 minutos y 40 segundos para que se cierre la puja por un piso en el madrileño barrio de Simancas. Ahora 39 segundos. 38. El plazo es algo más amplio, hasta el 4 de febrero, en la subasta para hacerse con el aeródromo de Ocaña: 74126 metros cuadrados construidos y 1.060.000 euros para la siguiente puja. Operaciones como éstas son cada vez más frecuentes en los portales especializados y los posibles compradores han encontrado en ellas una vía para localizar y comprar inmuebles con atractivos descuentos.

Se trata, por lo general, de activos procedentes de concursos de acreedores, bancos, empresas, Administraciones Públicas y particulares, «aunque éstos últimos son los menos frecuentes», apunta Marta Casado, responsable de comunicación y marketing de Escrapalia, una plataforma especializada en subastas. La mayoría son «activos en liquidación que se pueden conseguir a un precio muy por debajo del mercado». ¿Cuánto por debajo? «El descuento medio está en el 60% y el mínimo está en torno al 20%», añade.

Marta recuerda el caso de un hotel rural, El Tejarejo, con un valor de tasación de 617.000 euros que se puso a la venta con el simbólico precio de salida de 1 euro: 719 metros cuadrados útiles, 37.000 de parcela, 9 habitaciones, zona de aparcamiento, piscina exterior con área de jardín y terraza, sauna, tres salas para reuniones, restaurante, bar-salón, biblioteca y dos salas de cine. «Se adjudicó a 340.000 euros», comenta. O el caso de la conservera que la empresa Calvo sacó a subasta pública por un millón de euros o el de las 12 viviendas, 91.000 metros cuadrados de suelo y seis plazas de garaje que se subastaron en Motril. En lo que va de año, han logrado subastar 210 inmuebles con una facturación de 32 millones de euros.

Los inmuebles siempre han tenido buena acogida en su portal, pero hace un año y medio comenzaron a percatarse de que el número de naves, locales, viviendas o garajes iba en aumento. Y no es casual. El fin de las moratorias concursales y el colapso de algunos servicios públicos han hecho que muchos administradores concursales recurran a esta opción para dar salida de manera más rápida de cara a los proceso de liquidación. «Buscan una entidad especializada que agilice el proceso y obtenga los mejores resultados posibles», explica Rafael Tarazaga, director de Asemar Concursal, otra firma especializada en el sector.

Muchas viviendas, trasteros y garajes proceden de constructoras y promotoras venidas a menos y hay también oficinas y locales de negocios que no han superado la pandemia. Enfrente se encuentran con una demanda que responde cada vez más. En Escrapalia han creado un portal específico dedicado a los inmuebles que ha elevado de 200.000 a un millón el tráfico mensual de su web y en Asemar, el número de subastas inmobiliarias rozaba las 300 hasta el pasado 31 de octubre, un balance superior al de años anteriores.

Todos reconocen que las casas, pisos y chalés están entre los activos que más demanda generan y es que, en plena fiebre por comprar vivienda, hay quien ha encontrado en las subastas y pujas una vía más para adquirir ladrillo. «Subastamos un piso en una conocida calle de Madrid y tuvo mucho éxito», comenta el portavoz de Asemar. Ahora bien, dar con un buen candidato no siempre es fácil porque las casas no siempre se ubican en las localizaciones más demandadas. Una de las pujas activas en estos días tiene como protagonista una vivienda en El Real de San Vicente (Toledo), un municipio de unos 945 habitantes a 120 kilómetros de Madrid o 79 de Toledo, con un valor de tasación de 54.000 euros.

Cualquier persona puede participar en las pujas y realizar una oferta, aunque son más comunes los inversores con perfil institucional y fondos que los particulares. «Nosotros distinguimos entre el inversor habitual, que busca conseguir cualquier tipo de activo a buen precio para invertir en él, y el inversor final, que es alguien que recurre a la plataforma de manera puntual porque quiere un activo en particular, por ejemplo, una vivienda concreta», describe Tarazaga.

Las viviendas y las plazas de garaje se venden muy bien entre los ciudadanos de a pie, mientras que las promotoras y constructoras buscan solares, terrenos o edificios que pueden transformar en nuevos productos para poner en el mercado. También las oficinas y locales comerciales están teniendo muy buena acogida. «Creemos que la tendencia seguirá al alza porque lamentablemente hay muchas empresas que lo están pasando mal tras el impacto de la pandemia, el número de insolvencias es alto y hay mucha incertidumbre económica», apunta el responsable de Asemar.